martes, 16 de marzo de 2010

فيسكا برشلونة (o sea… ¡Visca Barça!)

La pasión por el futbol en Marruecos habla español

Miles de antenas parabólicas apuntan al cielo desde los tejados de los barrios más humildes de Marruecos. Es la primera imagen que el visitante percibe incluso antes de tocar tierra en un país en el que según los últimos datos del Banco Mundial un 15% de su población se encuentra bajo el umbral de la pobreza. Aquí la pasión por el futbol es la válvula de escape para miles de marroquiés cuya realidad cotidiana apenas invita a la alegría. El Jadida es el líder de la liga marroquí, aunque los equipos que realmente levantan pasiones son el Real Madrid y el Barcelona.

Viven en casas en las que tener un cuarto de baño es un lujo. El sueldo medio de una familia apenas llega a los 2.000 dirhans mensuales, unos 200 euros, y sin embargo, lo que nunca falta en el tejado de cualquier vivienda por humilde que sea, es una antena parabólica, orientada al Astra, el Nilesat o el Hispasat. 400 canales que a sólo un golpe de botón permiten a los marroquíes observar el “primer mundo” con los ojos del hermano pobre para el que comerse una hamburguesa en Mc Donalds, comprar en Zara o tener un MP3 representa la imagen del éxito. Las tiendas de lujo llenan sus escaparates con marcas como Adidas, Dolce & Gabanna, Nike, Levi's, Gucci… o las equipaciones del Real Madrid o el Barcelona.

Esta es la primera temporada que la Liga marroquí de fútbol, denominada Groupement National de Football, es considerada como profesional. Con el nuevo reglamento los futbolistas pasan a dividirse en "aficionados" y "no aficionados", lo que permitirá a éstos empezar a percibir una remuneración por militar en un equipo. Ante semejante panorama, no es de extrañar que los marroquíes tengan sus ojos (y sus parabólicas) puestos en la liga de su hermano rico más cercano: la liga española de fútbol.

Basta darse un paseo por ciudades como Marrakech, Casablanca o Rabat para comprobarlo: niños jugando en la calle vistiendo la camiseta de su jugador favorito, pegatinas del Barça en coches, motos y autobuses, fotos de Cristiano Ronaldo como salvapantallas del móvil, pintadas de ¡visca el Barça! en paredes y muros de la Medina o el escudo del Madrid colgado en el retrovisor interior de los coches, junto al nombre de Alá y la mano de Fátima… Los niños y jóvenes se saben de memoria la alineación de ambos equipos, y los forofos se dividen entre uno y otro bando, aunque si nos atenemos a los colores que pasean por las calles y plazas, predominan los aficionados azulgranas.

Esta semana una noticia abría las ediciones deportivas de los periódicos marroquíes más importantes como Libération o Le Matin Sportif: la eliminación del Real Madrid de la Champions League. El primero, apuntando a ésta como el primer fracaso de primer equipo de la nueva era de Florentino Pérez, que ha caído en octavos de final de la máxima competición europea a pesar de haberse gastado 250 millones de euros en fichajes. Le Matin Sportif es algo más benévolo y simplemente se limita a señalar que los madrileños han caído ante un rival mucho más modesto en presupuesto y alineación como el Lyon. Apenas una mención al resultado del partido de máxima rivalidad entre los dos primeros clasificados de la liga: el Jadida y el Casablanca, que por cierto, permite a los primeros afianzar su posición como líder. Los goles fueron marcados por Karouchi y Lathyn, estrellas de una liga que ganan 3.200 euros al año, 200 al mes.

Jugar en la Primera División marroquí, no es garantía de éxito. El año pasado, Ricardo Serna, ex jugador del Barcelona y del Sevilla, se hizo cargo como entrenador del equipo de Tánger. Durante la pretemporada su equipo se desplazó hasta Alicante donde seis de sus jugadores planearon fugarse de la concentración. Su sueño: jugar en “La Liga de las Estrellas”. La realidad es que sus posibilidades eran, con perdón de la expresión, tan “negras” como el color de su piel.

El fútbol como anestesia para escapar una realidad cotidiana rodeada de miseria y pobreza no es exclusivo de Marruecos. Los jugadores sueñan con ser fichados por algún equipo grande, mientras los aficionados de los mal llamados “Países del Tercer Mundo” focalizan sus pasiones y anhelos en los colores de un club y sus estrellas. Es el reflejo de que no hemos cambiado tanto desde que los romanos inventaron aquello de “pan y circo” cuyo objetivo no era otro que proporcionar diversión a las clases pobres a través de los combates de gladiadores para que éstas no fueran conscientes de la vida miserable que llevaban. Mientras el balón entre en la portería y arranque un grito de felicidad en una persona de cualquier parte del mundo, quizás el invento no haya sido tan malo…

2 comentarios:

H. Sánchez dijo...

Efectivamente, lo de los jugadores que huyen por una oportunidad no es solo de Marruecos. Ni siquiera de África. No hay más que ver el tema de los deportistas cubanos.

Unknown dijo...

Sin lugar a dudas el futbol no tiene fronteras...